Crónicas de México: Bosques singulares y una gema roja (Parte II)

«Como toda travesía, esta tiene un punto de partida. Si desean acompañarme desde el inicio, pueden leer la primera parte Crónicas de México: Veracruz Río de Rapaces y Matracas (Parte I ) antes de seguir este capítulo»

Existe una sensación difícil de describir, pero que todo observador de aves experimenta alguna vez en su vida. Un presentimiento casi mágico de que el día que comienza traerá algo especial e inolvidable. Justo con esa intuición, inicie esta nueva aventura pajarera en el cuarto día de mi viaje en tierras mexicanas. Una jornada que se centraría en el Municipio de Perote, una región del Estado Veracruz que se localiza al pie del imponente Volcán Cofre de Perote. Un área en la que los bosques de elevaciones altas y los matorrales secos ofrecen condiciones perfectas para dejarse maravillar por sus tesoros emplumados.

La travesía comenzó desde muy temprano, dado que Gustavo Contreras y Johan Contreras, quienes serían mis guías en los próximos días, me recogieron a primera hora para movilizarnos hacia un ecosistema totalmente ajeno a los hábitats que conocía hasta entonces, ya que, mientras subíamos altitudinalmente, apareció frente a mis ojos el impresionante bosque de pino-encino. 

Arriba: Paisaje de las montañas del Municipio de Perote. Abajo: Gustavo en el bosque de Pico-encino. Octubre, 2025

Un paisaje frío, de aire pesado, coronado por un dosel espeso y aromático, apenas tocado por los rayos de sol que se infiltraban entre las ramas y que ofrecía la posibilidad de avistar avifauna de distribución más boreal. Un paraje que, sin previo aviso, desplegó ante mí un auténtico desfile de especies pertenecientes a familias de aves que nunca había observado en mi vida. Estábamos rodeados de reyezuelos matraquitas (Ruby-crowned Kinglet), bajapalos pecho blanco (White-breasted Nuthatch), carboneros mexicanos (Mexican Chickadee) y del monotípico ocotero enmascarado (Olive Warbler). Una composición de aves maravillosa que me permitió sumar una gran cantidad de lifers en poco tiempo y me desafió a mantener la concentración ante semejante descarga de adrenalina pajarera.

Individuo forrajeando de Sitta carolinensis (White-breasted Nuthatch). Octubre, 2025

Continuamos recorriendo la zona hasta llegar a un sitio en el que cantaba entre la hojarasca densa un ave elusiva que deseaba conocer desde hace muchos años, el chivizcoyo (Bearded Wood-Partridge).  Aunque no logramos verle ni una sola pluma, escuchar sus vocalizaciones tan claramente fue una vivencia maravillosa y una invitación a regresar en otra ocasión, con la esperanza de un segundo encuentro en el que se deje conocer un poco más.

Íbamos descendiendo las montañas altas, cruzando pequeños poblados y tierras de cultivo, cuando comenzaron a aparecer pájaros espectaculares que nos obligaban a detener el vehículo constantemente, tales como el cuicacoche pico curvo (Curve-billed Thrasher), el zacatonero serrano (Striped Sparrow) y el vibrante papamoscas cardenalito (Vermilion Flycatcher). Este mosquerito fue un hallazgo emocionante, pues aunque es un ave de amplia distribución, resulta ser sorprendentemente rara en mi país, por lo que verlo posado con serenidad mientras la luz del sol realzaba su plumaje encendido fue espléndido.

Individuo de Toxostoma curvirostre (Curve-billed Thrasher). Octubre, 2025

Para media mañana llegamos al que, sin duda, fue mi ecosistema favorito del viaje, el matorral xerófilo. Un ambiente adornado por plantas de formas retorcidas y espinosas, dominado por cactus y magueyes. Con un suelo pedregoso de apariencia árida, pero rebosante de vida, donde cada animal y flora contaba una historia de adaptación. La bienvenida nos la dio el verdugo americano (Loggerhead Shrike), seguido de los pinzones mexicanos (House Finch) y los rascadores viejita (Canyon Towhee), que se movían entre las rocas como discretos guardianes del desierto. Mi asombro no terminaría ahí: antes de irnos, desde un pequeño arbusto apareció el “diablo del lugar”, un deslumbrante colibrí lucifer (Lucifer Hummingbird), delatado por su vibrante gorguera rosa-púrpura y que nos regaló un instante fugaz de apreciación que quedó grabado en mi espíritu naturalista. 

Arriba: Haemorhous mexicanus (House Finch). Abajo: Salpinctes obsoletus (Rock Wren). Ambas especies presentes en el Matorral Xérófilo. Octubre, 2025

Por la tarde retomamos nuestra aventura en las elevaciones altas, esta vez en las faldas del Parque Nacional Cofre de Perote. Una montaña revestida por coníferas y bosques que parecían sacados de un cuento. Hicimos una parada estratégica en unos campos de cultivo, donde nos encontramos con capulineros gris (Gray Silky-flycatcher) y un gorrión cantor (Song Sparrow). La emoción me desbordó al ver este último,  hasta el punto de olvidar su nombre mientras señalaba a Gustavo su ubicación. Se trataba de una especie inédita para él, el ave número 600 para su listado en el Estado de Veracruz, un hito memorable. Me alegró enormemente, pues tengo claro lo valioso y gratificante que es para un pajarero, lograr una meta de esas dimensiones. 

Individuo de Melospiza melodia (Song Sparrow). Octubre, 2025

Llenos de satisfacción, llegamos a nuestro último punto de observación del día y comenzamos a buscar lo que solo puedo describir como una auténtica gema roja de la naturaleza. Pasaron apenas unos minutos para que, desde las alturas de los pinos, apareciera el magnífico chipe rojo (Red Warbler), una de las aves más hermosas que haya visto en mi vida, y que al poder enfocar con mis binoculares, se me aguaron los ojos de la fascinación. Fue el broche de oro de una jornada grandiosa, un verdadero obsequio de la naturaleza que quedará grabado en mi memoria.

Una gema roja, individio de Cardellina rubra (Red Warbler). Octubre, 2025

Antes de finalizar esta Parte II de mi Crónica por México, quiero expresar mi más profundo agradecimiento a mis guías; a Gustavo, por su pasión al mostrar las aves de su región, por contagiarme su orgullo por los paisajes y bosques, y por su disposición para enseñar; y a Johan, por su actitud positiva, amabilidad y entusiasmo, elementos clave para que esta aventura fuera verdaderamente memorable. Asimismo, reitero mi gratitud a Pronatura Veracruz y a la Secretaría de Turismo del Estado de Veracruz por hacer posible mi visita a este maravilloso país.

En la tercera y última entrega, les contaré las aventuras de mis dos últimos días en México, recorriendo los municipios de Acajete, Xalapa-Enríquez y Emiliano Zapata. Visitaremos bosques de niebla, parques urbanos, selvas bajas y pastizales. ¡Nos vemos!

Publicado por Mr Birding

¡Hola! Soy Diego Ramírez, un apasionado pajarero costarricense que se enamora cada día más de las aves. Profesional en turismo y educación no formal, disfruto combinando mi amor por la naturaleza con la experiencia de enseñar y compartir. Actualmente, tengo el privilegio de coordinar el Programa Académico Pura Vida Birding de la Mesa Nacional de Aviturismo Costa Rica y lidero el Club de Observadores de Aves de Paraíso ¡Siempre listo para la próxima aventura pajarera!

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